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sábado, 16 de junio de 2012


Guardianes de FE
Capitulo 9

     "Dunea"


Caminaron sin descanso hasta la gran muralla que Demian vio a lo lejos, había 13 puertas exactamente iguales, distanciadas una de la otra por unos metros.
¿Cómo podría entrar  a una ciudad por una puerta como esa?, la simple contextura de la puerta le recordó a la que era de su casa.
-La puerta numero 4- Dijo Jeiz abriéndola.

Dentro estaba todo oscuro y un frío le helo hasta los huesos.
-Clic lushe- Dijo Jeiz y al instante unas antorchas de llamas azules se encendieron.
Estaban dentro de una cueva común y corriente.
-¿Dónde exactamente estamos?- Pregunto Demian.
-Hay dos formas de entrar ala ciudad de Dunea, una es por esta puerta, que es un atajo y la otra es ir exclusivamente a Roma y encontrar esta cueva-

Jeiz comenzó a caminar cada vez más rápido por la cueva.
-¿Esta todo bien?-Pregunto Demian
-si- respondió jadeando.
-¿Te sientes mal?- insistió al ver que ella ya parecía correr.
-Necesito salir de aquí rápido, antes que me ahogue en el encierro- Dijo.

La cueva se estaba volviendo cada vez más pequeña y la única forma de seguir era a gatas por el piso, las luces alumbraban desde alguna distancia, ya que mientras intentaba seguir a Jeiz no veía ya las antorchas.
Cuando llevaban más de una hora por el estrecho túnel Jeiz se levando, ya no había mas cueva y las antorchas iluminaban la pared que anunciaba el fin.
-¿Y ahora donde vamos?- Pregunto Demian al ver que Jeiz tocaba la pared donde las antorchas azules se sujetaban.
-Bien, ¿tienes problemas o traumas con el agua?-Pregunto ella mirándolo.
-no-
-¿Algún miedo?-
Demian dudo por un segundo contestarle.
-No-
-Vamos, no te avergüences de tus miedos-Sonrío ella – Yo soy esclautofobica y muero para que me respondas antes de llevarte a Dunea-
-a la oscuridad- Se sonrojo esperando que jeiz se riera de Su lamentable cobardía.
-Bien-Respondió en cambio, sin darle mayor importancia.-Dunea es una ciudad bajo el mar, donde las sirenas son las que reinan.-
-yo no veo agua- Respondió Demian mostrando el entorno, sintiéndose un superdotado.
Jeiz solo sonrío, con esa sonrisa ladeada.
-Vamos, ¿confías en mí?-
Demian no respondió y ella pareció decepcionarse un poco mirando hacia las llamas azules de la pared.
-Cuando entremos a Dunea recuerda, jamás subas a la superficie-
Antes de que Demian pudiera preguntarle la razón, Jeiz le tomo del brazo y corrió hacia la pared con las antorchas.
Demian simplemente se dejo llevar, comenzando a dudar de porque iba directamente a la pared. Cuando vio que chocarían contra ella no pudo evitar dar un grito de dolor antes de haberla sentido. La verdad es que jamás la sintió.
Abrió sus ojos y sintió como sus pulmones dolían al respirar.
Estaba flotando.
Jeiz le miro y le hizo señas en la garganta, luego toco sus labios delicadamente y negó con el dedo “no debía hablar” significaba.
Comenzó a apuntar hacia la derecha y vio que estaba dentro de una cueva y la salida estaba a pocos metros de el.
Jeiz no le soltó, comenzó a nadar arrastrándolo fuera de la cueva, la luz del sol iluminaba todo su entorno y la oscuridad ya no era tan extensa.

Demian pudo notar la Ciudad de Dunea, realmente era un sueño, las sirenas paseaban por las calles de una ciudad creada por corales y rocas marinas, un gran palacio  se mostraba en su grandeza en la cima de toda la ciudad.

Jeiz lo llevo hasta lo que parecía la entrada de la ciudad, sus pies tocaron la arena y Demian la siguió.
Al instante de tocar la arena de la ciudad su cuerpo se torno pesado, se sintió como si estuviera en la superficie.
Ante gran milagro miro a Jeiz y sonrío. Sus cabellos parecían los únicos en notar que estaban bajo el mar.
-vamos, tenemos que llegar al palacio- Dijo sin problemas al hablar.
Al escucharla noto que su garganta y respiración no estaban en la presión natural al estar bajo el agua y supo que ya en el mundo en el que había entrado nada era imposible.
En silencio comenzaron a caminar por la ciudad, era extraño para Demian ver a las sirenas, incluso unas pasaban por su lado mirándole fijamente, otras parecía que su presencia les asustaba.
Aunque jamás había estado en Dunea sintió que la ciudad no se estaba comportando de la manera en que era normal.
-¿porque nos miran?- pregunto Demian a Jeiz.
-los guardianes no suelen aparecerse por otros mundos al menos que signifique una cosa-
-¿Qué cosa?- pregunto Demian
Vio como una sirena tomaba a sus hijos, pequeñas sirenas ocultadas detrás de la cola de su madre.
-problemas, somos muy mal mirados en Dunea por que creen que representamos malos augurios-
Era cierto, lo que tenían en común todas estas sirenas era el miedo en sus ojos.
Caminaron entre casas echas de roca hasta llegar a la entrada de palacio, este poseía un patio enorme adornado de miles de extrañas algas de mar y barcos hundidos. Era un hermoso paisaje marítimo, sin pensar en cuantas personas murieron en los naufragios de los barcos.
Pasaron por las puertas y los guardias presentes no hablaron ni restringieron nada.
-¿Tienes mucha autoridad en este sitio?-pregunto Demian al notar que las puertas estaban abiertas sin mas ante ellos.
-los guardianes, si, tu puedes llegar ir a casa de una de esas sirenas pedir tener sexo con una de sus hijas y ellos no pueden hacer nada para ir en contra-
-Nunca haría eso-
-Solo lo tome por ejemplo, incluso nosotros somos mas que el propio rey de Dunea, pero Silenne jamás nos enseño de esa forma, fuimos criados humildemente por la reina de Amarie.-
-¿Silenne también controla este lugar?-
-No, solo Amarie, pero Dunea no es nada sin la fuente principal de Amarie. Este sitio esta protegido por una magia, que les oculta del mundo humano, esta magia pertenece a Amarie.-
Entraron al palacio, que estaba adornado interiormente con muchas ostras que iluminaban elegantemente un camino.
Comenzaron a seguir una alfombra roja, que llevaba a una habitación realmente grande, con un ventanal que daba vista a todo el océano.
En el centro de la habitación estaba un trono exactamente igual al de Silenne, el ángel con el cuchillo en su cuello.
-¿Durking? Que inesperada sorpresa- Dijo la voz de un hombre.
Demian miro en varias direcciones y vio que un hombre con cola de pez estaba detrás de ellos.
-Silenne ha enviado una carta- Dijo Jeiz formalmente mostrándole el sobre azul.

El rey nado hasta su trono mirando aquel sobre.
-Jeiz, dije a Silenne que enviara un ejército, hemos visto un centenar de Demonios a las afueras de la ciudad-
-A mi se me ha dado la orden de dejar la carta, nada mas-Respondió fríamente.
-Con el debido respeto Jeiz, convence a Silenne, mi gente esta asustada y duda de la protección divina de Amarie-
Jeiz miro ligeramente a Demian y este entendió que las cosas se estaban complicando.
-las órdenes de Silenne, léalas-Dijo Jeiz apuntando el sobre azul en las manos de rey.
Este comenzó a leerla, sus manos parecían temblar demasiado.
-¿Qué planea?- pregunto el rey un poco mas alterado
-hey, ¿Cómo saberlo yo?, no he abierto la carta-
-Necesitamos ejercito, ¡Silenne cree que solo exageramos!-

Demian sintió la angustia con la que el rey hablaba, estaba igual de asustado que los habitantes de Dunea ¿acaso Silenne les abandonarían? No podía pensar que Silenne realmente fuera tan cruel.
-Intentare traerte un nuevo mensaje- Dijo Jeiz- intentare convencerla-
Jeiz hablo con sinceridad, la misericordia aparecía en sus ojos.
El rey sonrío con un poco mas de tranquilidad, Hasta que se oyó un Rugido.
Demian, Jeiz y el rey miraron hacia el gran ventanal, una gran sombra negra parecida a un calamar gigante se acercaba.
Lanzo un tentáculo contra el ventanal rompiéndolo en miles de pedazos, los cristales volaron como si fueran en la superficie y venían en dirección a Demian.
En el mismo acto de segundos Jeiz lo lanzo al suelo protegiéndolo de  la lluvia de cristales.
-Vallan a Amarie!, avisen a Silenne!- Grito el rey.
De la mano de Rey se abrió una expansión de luz dorada y se materializo una lanza de dos filos en ella.
Jeiz tomo a Demian para levantarlo del piso y comenzó a correr por todo el palacio buscando la salida.
-¡¿Qué es eso?!- pregunto Demian aterrado
-¡Esto son Demonios!- Respondió Jeiz.
Mientras corrían Demian Noto que una nube roja. Recordó que estaba en el agua y que eso podría ser algún líquido que se disolvía. Al mirar de donde provenía vio la espalda de Jeiz, estaba herida y todo por protegerlo de la lluvia de cristales.

Llegaron fuera del palacio y vieron la ciudad devastada.
Miles de Demonios que habían tomado la forma de calamares gigantes atacaban la ciudad y sus ciudadanos. La imagen quedo clavada en la mente de Demian, la sangre tanto Roja como la morada de los demonios se disolvía en el agua.
-¡Cuidado!- Grito Jeiz empujándolo hacia un lado.
Una serpiente de tres ojos la tomo a Jeiz en su boca y la arrastro varios metros de distancia.
La serpiente parecía estar jugando con ella, la mordía y zamarreaba su cabeza para ver si Jeiz dejaba de luchar contra ella.

Demian no evito comenzar a gritar de terror, aun sentado en la arena comenzó a arrastrase alejándose de tal imagen, sin dejar de pensar en que Jeiz posiblemente estuviera ya muerta.

La serpiente soltó a Jeiz de su hocico y la figura de Jeiz se vio a distancia. Se levanto y mientras cojeaba corrió como pudo hasta Demian quien estaba perplejo.
-¡Corre!- Grito-vuelve a Amarie por donde habíamos llegado-
Demian parecía no responder a sus sentidos, el miedo le inundaba y parecía volverse todo negro.
Algo lo volvió en si. Jeiz le había golpeado de lleno en la cara.
-¡No te desmayes ahora!- grito Jeiz y Demian reacciono colocándose de pie agradecido de que ella estuviera con vida, pero la Serpiente estaba detrás de ella.
Ágilmente se lanzo hacia ella y de la misma forma en que el rey había materializado una lanza en su mano, Jeiz materializo una espada de color violeta.
Escalando la serpiente le Enterró la espada en uno de sus tres ojos y esta se volvió loca por el dolor. Arrastro su cola por todo el patio, rompiendo los barcos que estaban a su alcance y levantando una nube de arena por todo el sitio.
Pronto la visión se puso borrosa y todo lo que Demian respiraba estaba compuesto por arena.
Una nube roja se diviso entre la capa de arena y Demian lucho por no pensar en que era de Jeiz, los gritos de dolor y guerra de Jeiz habían cesado junto con los de la serpiente.
En el instante en que una nube morada se derramo por las aguas Demian no pensó más que en correr. Lo único que podía sentir era en como respiraba la arena ensangrentada.
Mientras corría no podía pensar en nada, ni siquiera supo la dirección  en que iba era la correcta.
Tropezó, estupidamente en el camino, sin darse cuenta había caído sobre miles de cuchillas que posiblemente había usado alguien para defenderse, una había quedado insertado en su hombro. No grito de dolor, grito por e miedo. Al mirar hacia atrás se dio cuenta que había tropezado con el cuerpo de una sirena, el cabello largo y azulino estaba manchado con la sangre de los demonios.
-Ayu-dame- imploraba la sirena,
Demian no se pudo contener, en vez de ayudarle grito hasta que sintió que no tenía hombría.
Lamentablemente, la sirena murió a los segundos, su sangre era disolvía en el mar mientras la arena se disolvía.

No dijo nada, aun que dejo de gritar, por fin pudo pensar. La envidio durante esos minutos en que comenzó a levantarse mas decidido. Olvido por completo la daga insertada en su brazo y miro hacia arriba.
Entre la neblina de arena se veía el sol.
Dio un salto y noto que se demoraba en volver a la arena, salto nuevamente y moviendo sus brazos comenzó a nadar para ir fuera de agua, fuera de lo que la realidad le estaba mostrando.
Con la fuerza y la energía en que nadaba desgarraba el agua mientras miraba el sol que e servia de guía, deseaba que los rayos de sol, tocaran su rostro, deseo la vida que nunca quiso, volver ala escuela, volver a ese día en que decidió ser profesor para imitar a la madre que le abandono.

Salio del agua y en vez de dar una bocanada de aire boto toda el agua que en sus ahora extraños pulmones contenían, el agua salada hirió sus narices y garganta, sus ojos irritados apenas veían y las olas intentaban hundirlo nuevamente.
A lo lejos diviso  unas rocas, decidió que morir siendo un naufrago era mejor que comido por demonios, así que ando a ellas a buscar una esperanza.

Ya mas calmado, se sentó en una superficie plana, miro a su alrededor y vio mar por todas partes.
Dio otro grito. Este no era de dolor, no era en busca de ayuda, incluso decían solo una palabra. “Confío en ti, Jeiz”.
Le recordó como luchaba por protegerlo y rompió en llanto, le había dejado abajo, en Dunea, bajo el mar…
Entonces no lo creyó, si hubiera tenido un poco mas de sano juicio en ese momento se hubiera encargado de terminar con su propia vida, “jamás subas a la superficie”, resonaron las palabras de Jeiz, miro sus frías manos, estaban pálidas y esta vez si pudo tambalearse y se desmayo en la dura roca.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                     

lunes, 27 de febrero de 2012

Guardianes de Fe

Capitulo 8


“Aprendiendo”


El aire era fresco, medio día y Demian supo por la hermosura del lugar que no estaba en la tierra de donde provenía, estaba en Amarie.
Mirando hacia el oriente vio el palacio iluminado con las horas de sol mas calidas.
La cúpula efectivamente parecía un Diamante incrustado en el techo, y variables torres altas rodeaban el sitio.
Camino alejándose del palacio con la intención de explorar y llenar esa curiosidad que llevaba por un camino echo por antiguos caminantes.
El césped verde daban a luz las flores de muchos colores alucinantes, se detuvo para tomar una que le llamo su atención, esta era azul.
La sostuvo entre sus dedos y la llevo consigo.
Caminaba hacia algún sitio, pero no estaba seguro de donde lo llevaría su cuerpo.
Cada vez que sentía que llegaba al “lugar” sentía mas y mas paz, esta incluso sentía que no podía respirar, pero no era asfixiante era reconfortante saber que no necesitaba aire.
Entonces, la vio, estaba sentada bajo un árbol jugando con algunas hojas secas que caían de el. Sus rizos negros eran movidos por el viento y llevaba puesto un vestido blanco, que le cubría sus piernas armando un círculo de nieve al sentarse.
Se acerco a ella con decisión y arrodillándose a su lado beso su frente. Su piel no era fría, era calida al tacto de sus labios. A cómodo la flor azul en su cabello negro tratando de no ocultar su rostro.
Ella le miro, sus ojos le inundaban, el extraño color azul y miel le hizo recordar los vitrales de las ventanas del palacio.
De un momento a otro, las nubes inundaron el cielo, el rostro pacifico y tímidamente sonriente de Jeiz cambio a un miedo mortal, su cara estaba mucho mas pálida de lo normal y ella comenzó a alejarse de el a rastras, rasgando su vestido con algunas ramas que caían del árbol. Todo se estaba desmoronando.
-Aléjate de mi- susurro con miedo, las palabras no salían firmes de sus labios.
El vestido Blanco comenzó a teñirse de rojo.
El maldito rojo de la sangre.
Demian se levanto de inmediato, quería abrazarla, decirle que estaba bien todo, pero extrañamente sintió el mismo temor que ella.
-¡Aléjate! ¡Por favor, vete!- comenzó a gritar ella y entonces su lagrimas brotaron, se levanto como pudo y salio corriendo por la pradera, manchando todo de rojo a su alrededor.

La puerta fue fuertemente golpeada y Demian de un salto se puso en pie.
Se miro que estaba aun vestido con el traje de los guardianes. Se había quedado plenamente dormido.

Tomando su cabeza entre sus manos se pregunto porque tendría un sueño tan extraño. Lo que fue una patada en el estomago recordar que tendría que contarlo a Silenne.

-Ah! ¡¡Me rindo!! ¡Demian despierta!- Se volvieron a escuchar extraños golpes en la puerta.
Demian se levanto enseguida y la abrió.
Al Suelo callo Arturo y Nea enzima de el aplicándole una llave a su brazo.
-¿En que te has metido?- Pregunto Demian a Arturo.
-Lo juro, no hice nada- dijo con voz torturada.
-Cállate, eres un debilucho, ¿te gana una chica?- Se burlo Nea.
Arturo comenzó a dar golpes al suelo con su brazo libre
-Déjame, ¡duele!-
-¡Nea suéltalo!- Se escucho la voz de Falie y entro a la habitación sacándola de enzima de Arturo.
-no te aproveches el aun es humano- Dijo Falie con autoridad.
-esta bien- dijo Nea cruzándose de brazos- no eres mas que un saco de arena-
Le dio una patada en sus partes nobles y Arturo callo de lado sufriendo por sus hijos.
-¡Nea! Retírate ahora- ordeno Falie mientras Demian se reía de la desgracia.

Nea se fue riendo y entonces Falie ayudo a Arturo a levantarse.
-Lo siento, ella es así-
-ni me digas, me despierto y ¡esa estaba acostada a mi lado!-
-debió ser terrible- Dijo la irónica voz de Nea desde la distancia de la puerta.

Mientras Arturo y Nea discutían de quien era el honor de la “victima”. Falie se acerco a Demian y le observo con atención.
-Que bien has cambiado perfectamente-Ella sonrío.
Demian toco su rostro.
-Tus orejas- dijo Falie.
Llevando su mano hasta sus oídos sintió como estos terminaban en punta.
Corrió hasta el baño para verse de cuerpo completo.

Sus orejas estaban puntiagudas, su piel era más dorada que antes, sus ojos verdes eran más intensos. Cuando abrió ligeramente su boca por lo impresionado que estaba se dio cuenta que sus caninos eran perfectos y puntiagudos.
Un fuete aroma a cenizas y combustibles comenzó a percibir en el aire.
Fuera de la habitación se escucho un extraño gruñido, parecido al de un felino.
-¿Qué significa esto?, ¡Lárguense de inmediato, tengo cosas que hacer!- Grito Jeiz apareciéndose en la puerta.
Todos parecieron guardar un silencio fúnebre, Jeiz no estaba con humor y nadie parecía Decirle que se calmara.
Demian no sabia si salir del cuarto de baño o no, Aquel aroma provenía de Jeiz y sus sentidos comenzaron a temer. Falie llego a su lado.
-Vamos, deben ir donde Silenne-
Su voz calma parecía darle la paz de la impresión que daba Jeiz.
-Ese aroma…-
Falie sonrío.
-Es el sentimiento de “enojo” ¿extraño olor? Eres el único que lo siente en esta habitación. Facultades de un elfo-
Se escucharon los pesados bototos caminar por la habitación hasta el baño, Jeiz apareció con sus ojos marcados en odio. Vestía de la misma forma que Demian, con el traje de los guardianes pero una bufanda roja llevaba alrededor del cuello.
Demian la miro a los ojos, el miedo que comenzaba a sentir lo hacia sentir débil frente a Jeiz y eso no lo iba a permitir, menos ahora que era un nuevo ser.
La miro fijamente a lo ojos y ella no los aparto tampoco.
-Demian, vamos, hoy será un día largo- Dijo Jeiz con un tono mas suave.
-Bien- Respondió Demian.
Falie miraba a ambos desconcertada.

Jeiz lo llevo en un paso rápido y grotesco hasta el trono de Silenne, en todo el camino Jeiz no articulaba palabras mas que “Maldita sea” o “Maldito engreído”, lo extraño es que lo lanzaba al aire, así que era de imaginarse que había discutido fuertemente con alguien.
-Toma asiento- ofreció Silenne su propio trono al ver a Demian.- No quiero que te asustes, ¿Esta bien? Simplemente leeré el sueño que tuviste en tu transformación.-
Demian camino hacia el trono, tomando asiento sobre la dura superficie de piedra.
La Habitación era enorme a la perspectiva de Silenne, se imagino que ala altura de ella era aun mas.
-¿Jeiz vera el sueño?- Pregunto Demian al ver que Silenne se acercaba a el.
Silenne dirigió su mirada a ella.
-¿Quieres que vea?-
-¡No!- Respondió tanto Jeiz como Demian
-¡Tranquilos! Esperare afuera- Dijo Jeiz marchándose.
El sonido de la puerta cerrarse se sintió como un alivio, la nariz de Demian no soportaba mas aquel desgraciado aroma a cenizas.
-¿Estas listo?- pregunto Silenne.
-Si lo estoy- Aseguro Demian sin saber de que estaba listo.

Entonces Silenne sostuvo la cabeza de Demian en alto, sus delicadas y suaves manos eran tan grandes que cubrían totalmente su cabeza.
Silenne comenzó a recitar unas extrañas palabras, las susurraba como si fuesen una oración de plegaria.
Luego silencio.
Estuvieron en silencio unos 10 minutos antes de que Silenne le dijera que había terminado.
-Debes tener cuidado- Dijo ella arrodillándose frente a Demian.
-¿De Jeiz?- Pregunto el de inmediatamente.
Silenne sonrío – No de ella, de ti. Estos propensos a ser adicto-
-¿adicto a que?-
Silenne no respondió, en cambio se levanto y entro en lo que posiblemente era su cuarto, detrás de la espesa cortina negra.

Nuevamente estaba recorriendo el camino devuelta a su habitación, Jeiz parecía estar un poco menos enojada, aun que aun no se desprendía el aroma a cenizas de su cuerpo.

Pasaron cerca de la Salida y una Luz exploto en medio de la habitación.

- Mira- Dijo Jeiz deteniéndose frente el circulo de piedra.
La luz se extinguió dejándose ver un hombre, al ver su melena blanca se imagino que seria de edad, pero las puntas de su cabello eran azul eléctrico, dirigió su mirada donde estaban el y Jeiz y sonrío abiertamente.
Sus ojos eran azules, iguales a los de Falie, su cuerpo era musculoso, como el de un fisiculturista. Llevaba una espada cruzada en su espalda y su ropa estaba destrozada y lleno de un extraño liquido morado y viscoso.
-¡Hola Jeiz!- Grito el chico corriendo al encuentro de ella.
-Hola, Dante- Dije Jeiz estirando formalmente su mano a el.
Dante, tomo la mano de Jeiz como un completo Estupido, zamarreaba la mano de Jeiz como si estuviera tan nervios que ya se podía ver la ilusión de que Jeiz era una especia de Ídolo para el.
-Te traje un regalo- Recordó dante, sacando de entre un bolso un Libro nuevo.
El aspecto y aroma de Jeiz cambio repentinamente, ya el fastidioso olor a cenizas era historia.
-Gracias- Dijo Jeiz mirando la portada del libro.-Oh, antes de que lo olvide- Dijo Jeiz y ahora parecía una extraña adolescente distraída.
-Dante, el es Demian-
Dante estiro su mano y Demian lo saludo, el fuerte apretón de la mano de Dante parecía que le rompería los dedos, en cambio prefiero no decir nada al respecto.
-un Gusto- dijo Dante de forma seria
-¿Eres hermano de Falie?-
-Si, supongo- respondió Dante con una sonrisa y Demian se confundió.
-Iré a ducharme- Comento mientras se iba camino a las habitaciones.

Demian miro su mano, el líquido morado y viscoso había quedado en su mano.
-¿Qué es esto?- pregunto un poco asqueado
-Sangre de Demonio, acostúmbrate-
Demian se limpio la sangre en sus pantalones.
-¿Bien, por donde quieres partir explorando?-
-¿Qué hay en el tercer piso?-Pregunto Demian al ver que había otra planta arriba de los dormitorios.
-Supongo que algo muy aburrido para tu gusto-
-¿Qué es?-
-Todo el tercer piso, es el hogar de los duendes-
-Quero verlo- Motivo Demian.
-Vamos-
Jeiz comenzó a caminar frente a Demian, subieron las escaleras hasta el tercer piso, donde una Gran puerta de color rojo les dio la bienvenida.
Jeiz la abrió lentamente, esperando no hacer ruido.
-No hagas ruido o los duendes te mataran- dijo guiñando un ojo y entro en la habitación.

Al entrar vio lo que jamás pensó encontrar, millones y millones de libros en estantes, algunos apilados en rincones o abierto sobre mesas.
-Una biblioteca- Dijo sin medir su voz.
-Shhh, lo de los enanos va enserio, son gruñones-susurro Jeiz – además tengo prohibida la entrada a este lugar, me odian-
-Esto es genial, jamás he visto tantos libros-
-¿Te gustan? –
-Si-
-Lamentable, no puedes tocar ninguno de estos, son solo para magos, reyes y príncipes-
-Falie y Dante ¿pueden leerlos?-
-Falie prefiere la botánica y Dante matar Demonios, no aprecian los libros que tiene-
-¿Sabes? Párese que no somos tan distintos como pensé- dijo Demian.
-¿Sientes eso?- Pregunto Jeiz sin mirarlo.
-Si, ahora, aunque te admito que tú forma de hacer me confunde...-
-no, idiota, me refiero a si escuchas el sonido-
Demian se detuvo paran concentrarse, en cambio no escucho nada.
-Mira por la ventana- Dijo Jeiz apuntando una sucia ventana.
-Demian se acerco a ella y vio el exterior del palacio.
El campo, el césped verde se extendía a kilómetros y un sendero lo dividía en dos. Pero no oyó nada.
-Es un violín- dijo ella, al parecer notaba que Demian no lo escuchaba.
-Es Dimitri, mi prometido.-
-¿Estas prometida?-
-Desde que tengo uso de razón. Vamos, bajaremos y te mostrare el exterior-

Demian siguió a Jeiz mientras bajaba las escaleras, ¿Estaba prometida?, ¿ella estaba de acuerdo? La angustia movió su corazón, aun que rápidamente lo convirtió en basura, no podía preguntarse cosas sobre la vida personal de Jeiz, estaba prometida y si es que alguna vez hubo un rallito de luz calido debía eliminarlo.
-¿Le amas?- Pregunto sin darse cuenta.
Jeiz se detuvo frente ala puerta principal del palacio.
-no- Respondió Fríamente.
-No debí preguntar, lo siento-
-¿Por qué lo sientes? Todos saben que no me agrada-
Demian prefirió Callar.
Jeiz se demoro unos segundos en darse cuenta que debía abrir la puerta. Cogiendo el pomo la empujo y los rallos del sol alumbraron la entrada del palacio.

Fuera, el Aire era fresco, el perfume de distintas flores le dio calidos golpecitos a la nariz y escucho por fin el violín.

Un extraño y pequeño hombre pasó por su lado.
-¿Qué haces Jeiz?-
-Mirando el paisaje- Dijo ella
-¿Has sabido de Silenne?- Pregunto el duende.
-¿Paso algo? – Pregunto Demian ya sintiéndose el derecho de hablar con todos.
El duende lo miro levantando una ceja.
-Se ha visto un Caído en las afueras de Dunea, Silenne esta histérica- Dijo el duende.
-Vete de aquí, chismoso- Dijo Jeiz como si correteara a un animal.
El duende se fue corriendo con sus cortos pies.
-Tienes que tener cuidado con los duendes, no son como las hadas, Los duendes tratan de tener tu atención y son muchas veces capases de mentirte por ello, en cambio las hadas ni siquiera pueden mentir.-
-era de esperarse-
-no lo pienses así, las hadas son brujas bonitas, nada mas, ya conocerás a Falie-
Jeiz siguió caminando antes de que el pudiera preguntarle que quería decir, entonces salto su duda, Nea era una lobo, Falie un hada, ¿Qué era Jeiz?
-así que ¿no me soportas?-
-no no te soporto- Dijo el cortante.
-Yo tampoco, pero en fin, a todos en Amarie no los soporto, así que no te sientas único-

Comenzaron a caminar por los campos donde EL césped iba creciendo cada vez mas hasta llegar mas arriba del tamaño de el. Las flores Blancas que salían de la hierba no tenían ninguna variedad sobrenatural.
Jeiz se detuvo frente a una flor blanca, cortándola la tomo entre sus dedos y esta se volvió azul. Recordó extrañamente el sueño y aquella flor azul que le había dado.
Jeiz con una mirada lo intuyo a que cortara una. Agarrándola entre sus dedos esta se volvió Dorada.
-Esta flor te muestra los sentimientos-
-¿Qué significa el dorado?- Pregunto Demian
- Tranquilidad, gozo-
-¿El azul?- Pregunto mirando la flor que sostenía Jeiz.
-No lo se…-dijo y mas que no saber el significado del color parecía preguntarse algo mas profundo.
-Párese digno de ti- Dijo Demian sin pensar y Jeiz pareció sonreír.
-¿Quién enseñara a Arturo?- Cambio Demian rápidamente de tema.
-Nea lo llevaría ala manada de lobos que esta al norte de Amarie, tranquilo, puede que sea mejor para el, su transformación va a ser dentro de unos días y lo mejor es que este en compañía de Lobos-
-¿Me llevarías?- Dijo Demian y Jeiz arqueo una ceja
-yo no voy a ir ahí-
-Deja adivinarlo, ¿no eres bienvenida?-
Jeiz puso los ojos en blanco.
OK Debía cambiar nuevamente el tema.
-¿Qué eres?- Pregunto Demian.- Me refiero a tu raza-
-Soy vampiro- Dijo como si se entristeciera de ello.

-¡Jeiz!- Se escucho un grito desde la distancia.
Era Falie que dio un salto casi sobre ellos cayendo al suelo. La extraña forma en que aterrizo debía ser solo si había caído de una distancia grande.
-Selene envío una misión para ti, debes ir a Dunea a entregar eso-Falie le entrego un sobre azul.
Demian observo detalladamente la espalda de Falie, esta poseía Alas que jamás había visto, halas casi trasparentes y grandes.
-bien- dijo Jeiz guardándose la carta en el bolsillo del abrigo.
-Vieron a un caído en las afueras de Dunea- Notifico Falie.
-el Duende no mentía- Dijo Demian mirando a Jeiz.
-Eso veo, bien nos vamos novato, tendrás el honor de ver otro mundo.-

Demian vio a Falie saltar y volar directamente al palacio, en cambio vio a Jeiz caminar en dirección opuesta.
-¿Dónde queda Dunea?- Pregunto.
-Mira- ella apunto hacia una pared que había a kilómetros.- son portales mágicos, enfoca tu vista, elfo, puedes ver mas lejos que yo-
Demian miro la muralla y sin darse cuenta comenzó a ver como si estuviera frente a ellas.
-¿Las puertas?-
-si, están a 2 kilómetro de aquí-
Demian se sorprendió de aquella increíble visión que había adoptado.
-Pasaremos por una de ellas e iremos a Dunea-

lunes, 6 de febrero de 2012

Guardianes de FE

Capitulo 5

“¡Vamos a Amarie!”

La neblina que se apodero de la mañana no tenía las ganas ni motivos para moverse del lugar, estaba tan espesa que las luces de los autos no eran bien visto hasta que estaba a unos metros. Lo que hizo preferir a Demian no conducir su motocicleta hoy.

Entre la espesa neblina el prefirió caminar por las calles que no se atrevía ha pasar, pero no le importaba, iba a morir de una o otra forma. Atropellado, caer ala orilla del río que debía pasar por el estrecho puente peatonal o asaltado. No le importaba.

El dolor de ver a su mejor amigo de la infancia correr para escapar de él fue lo peor que pudo sentir, ni siquiera aquella vez en le había dicho a la cara que le odiaba por “intentar” (cosa que nunca sucedió) quitarle a su esposa.

Estupido Arturo, siempre intentando vivir todo en un solo día, que por culpa de elegir a cualquier mujer para sentir que era casarse y estar enamorado. Callo tanto en eso que mato lo poco que les unía a ambos.

Pero de alguna forma sintió que debía ser así, el corrió y al no soportar la tentación de seguirlo, por aquellos recuerdos prefirió irse por el lado contrario y dejar las cosas como estaban.

“Como estaban”. O como habían quedado alguna vez, inconclusa. No. El había matado ya todo y el no pudo hacer nada contra ello.

EL frío le golpeo de lleno en la cara y decidió envolverse más en su abrigo y su suéter de cuello alto.

Debía cumplir con la escuela o lo Despedirían y jamás terminaría de ser titulado.

Pero temía tener que encontrarse con esas chicas, en especial esa Jeiz, según Falie ella debía explicarle otras cosas y el echo de tenerla cerca le hacia dudar enormemente.

-Maldita- susurro para si mismo, mientras una nubecita de calor se escapaba de entre sus labios.

-¿A quien maldices?, maldita tu madre- exclamo una voz entre la niebla.

Demian se detuvo en seco y miro a su alrededor.

El sol aun no mostraba señales y un solitario farol de calle alumbraba a duras penas sobre la cabeza de Demian.

-¿Falie?- pregunto a la nada.

Espero alrededor de un minuto mientras miraba hacia atrás de su camino y decidió seguir adelante rogando por que solo haya sido su imaginación.

Pero en el momento en que comenzó a caminar nuevamente se detuvo de un sobre salto al ver que Jeiz estaba apoyada del farol con los brazos cruzados, llevaba puesta un ajustado corcel blanco dejando desnudos sus brazos vendados con cintas azules y pantalones de cuero negro.

-Mierda- exclamo con espanto.

-hey, tan horrible no soy- dijo ella.

Demian dio un paso atrás.

-¿Qué quieres?-

Ella dejo de apoyarse del farol y llevo sus manos a jugar con su cabello nerviosamente.

Se mantuvo de esa forma un largo rato, mientras miraba el suelo y de alguna forma desviaba su atenta vista a Demian.

Pero pronto cambio su mirada confusa y se trasformo en algo serio.

-Soy tu maestra en tu nueva vida, que de echo sin mi estarías muerto- Dijo colocándose las manos en su cintura en una posición guerrera.

-¿a, si?- Las notas en la voz de Demian vibraron- Jamás pedí ayuda-

-Estabas sangrando en el piso-

-no lo hubiera estado si no me hubieras apuñalado el corazón-

-si no te hubiera apuñalado los demonios vendrían por ti, te comerían los sesos y usarían tu cabeza para jugar futbol-

-¿los demonios juegan futbol?- pregunto con inocencia.

Jeiz solo lo miro y obviamente no hizo falta que diera la respuesta a una pregunta tan entupida.

- OK mira, no partimos nada bien- dijo ella liberando sus brazos de su cintura.

-estoy de acuerdo-

Ella se acerco lentamente como si fuera un inofensivo animal que buscaba cariño.

-¿Te has puesto el anillo?-

Demian miro su mano vacía

-De nada sirve, no tengo simensis-

Ella puso sus ojos en blanco.

-dame tu mano-

El dudo y ella sin aviso tomo su antebrazo y miro su mano con atención.

-¿Qué haces?-pregunto Demian y en ese momento Jeiz saca de su bolsillo el anillo.

-Lo olvidaste en casa-

Esa frase sonó extrañamente acogedora.

-¿Revisas mi casa?-

-Mira, se que suena raro- dijo colocándole el anillo en el dedo medio – Tu simensis trato de ubicarte, vendrá hoy después de tus clases y nos iremos a Amarie-

-¿Amarie?-

Ella sonrío soltándole la mano.

-Si, tu nuevo hogar-

Al sentir que ella alejaba su mano no puedo divisar el momento en que le había soltado, su piel era muy fría, tan fría como había amanecido ese día.

-Llegaras tarde- dijo ella ahora volviendo al papel de “amargada”-Deja de perderte en esa cabeza, hoy será un día largo-

Y así fue, luego de que Jeiz se desapareciera como había llegado “de la nada” corrió hacia la escuela para poder guarecerse de la lluvia que comenzó a caer.

Si Jeiz tenía la razón, hoy volverá a ver a Arturo y cuan alegre comenzó a sentirse respecto a eso pero con el temor de comenzar una nueva vida a la que apenas sabía algo.

-Buenos Días Clase B- Dijo Demian entrando a la sala de clases ya atrasado, su cabello estaba totalmente mojado y entre pasos se quitaba a tientas su abrigo negro, su mano derecha con su fiel capuchino y la izquierda lleno de papeles y carpetas.

-Tomen asiento- Ordeno, colocando las hojas y carpetas sobre su escritorio y comenzó a beber de su café.

Al ver a todos sentarse pudo ver a las tres chicas, Falie y Nea juntas en el penúltimo asiento y Jeiz completamente sola en el último, mirando fijamente la ventana con un aire de “reflexión”. Pensó que con lo cómoda que estaba apoyada al respaldo de la silla no se había levantado a saludarle al entrar.

-Falie- Llamo Demian y esta se levanto sorprendida.

-¿Si profesor?-

-¿Puedes entregar los exámenes revisados?- dijo golpeando las hojas que había dejado sobre la mesa.

Falie obedeció enseguida y en silencio.

Dirigió nuevamente su mirada a Jeiz, quien lo miraba con rencor, ¿acaso era por que le había ordenado a Falie que le hiciera el favor? Su mirada interpretada era “mi propiedad” y Demian dudo por algunos segundos seguir con el juego del “yo mando”.

Jeiz, era extraña, daba miedo, pero algo en Demian le hacia aumentar su curiosidad acerca de ella, si ella iba ha ser su maestra en quien sabe que tipo de vida tendría que confiar 100% en una extraña.

De todas formas puede que no sea tan delicada como Falie o taaan cariñosa como Nea, pero ella le había salvado la vida de una u otra forma.

“si es que ella no le hubiera apuñalado antes” se dijo para si mismo.

Entre suspiros y maldiciones por su mala posición de pensador comenzó a escribir ejercicios en la pizarra para que los alumnos desarrollaran.

Lo único que tubo que hacer fue dar las indicaciones de la página del libro y algunas preguntas respecto a una poesía que allí se repartía.

Se sentó en su cómoda silla y reviso su celular.

“1 mensaje”

Seguramente alguna tonta cadena sobre mala suerte. Se dijo a si mismo, pero antes de borrarlo sintió la necesidad de leerlo.

Era lo que jamás pensó, el correo de Arturo. Entre la mirada del celular enfoco la mirada a la distancia en que se encontraba Jeiz, quien parecía escribir en su cuaderno los ejercicios de la pizarra.

Su mirada iba a ella y luego se detenía por un largo momento en su cuaderno y así la observo como un tonto hasta que ella pareció haber terminado.

“es Diestra” se dijo Demian y como si eso fuera el Triunfo en conocer a las personas lo nombro más de tres veces en su mente.

Sacando su libro ella deslizo suavemente su cabello hacia atrás concentrándolo todo en el hombro izquierdo, dejando su cuello al descubierto por el lado contrario. Se diviso una cicatriz del color rosa pálido que paresia comenzar desde atrás de su oreja y perderse en su espalda. Se comenzó a preguntar como pudo hacerse algo como eso.

Era extraño verla a la distancia, parecía una chica totalmente normal y tranquila, de pocos amigos. ¿Cómo una chica así podría darle tantos problemas?, gracias a ella debía dejar la vida que jamás amo por algo que no sabia como seria. Por alguna razón se pregunto en que momento la había odiado y se percato de que eso jamás paso.

Jeiz pareció sentirse observada y entre buscar quien le miraba llego a encontrar los ojos de Demian

Desvío la mirada de inmediato y Abrió el mensaje.

“esto abajo mi simensis, nos vemos apenas toquen la campana.”

El mensaje le saco una sonrisa, sintiéndose como un adolescente que le dejan viajar solo a la playa con su mejor amigo, donde los planes solo resultaron al final y de la forma menos esperada.

Con ya una sonrisa en sus labios volvió mirar inconscientemente a Jeiz y esta seguía mirándole, sus cejas estaban fruncidas y sus ojos parecían un mar de odio.

Lo que le hizo recordar lo cruel que fue en el momento en que le apuñalo. La miro imitando su mirada y se levanto para ver que los alumnos cumplieran sus deberes.

Comenzó a atender las dudas de algunos alumnos, se inclino junto a una chica que pedía su ayuda y esta se puso totalmente nerviosa al hablar, lo que sin gracia Demian no le apuro en que dejara de tartamudear.

Fijo su mirada en Jeiz, quien devolvió la mirada hacia la ventana. Noto que sus labios eran increíblemente rojos y estos se movían susurrando. “escucha música” se dijo de inmediato al notar que ella no dejaba de entonar las notas en silencio, su cabello era contundente y este le permitía ocultar los audífonos.

Por fin la Campana había sonado

Les dio la salida a los alumnos, estaba nervioso y a pesar del frío comenzó a sudar.

Acompaño hasta el último alumno fuera de la sala y miro hacia abajo por la baranda.

Exactamente, Arturo estaba abajo, como acostumbraba, desabrigadamente irresponsable, jugando con charcos de agua como si fuera un niño, acompañado de pequeños que simpatizo.

A Arturo siempre les gusto los niños, por algo estudio parvulario y a diferencia de Demian se había titulado.

Juntando sus labios emitió un silbido para captar la atención de Arturo.

Este le miro hacia arriba y se despidió de sus pequeños amigos, corrió escaleras arriba mientras los niños demandaban que no se fuera.

Arturo corrió hacia Demian y este esperaba que le diera el abrazo que se merecía la reconciliación. En cambio Arturo corrió para empujarlo y azotarlo contra el piso.

-¡Hijo de puta!- exclamo Arturo mientras le pegaba el primer puñetazo a Demian en la cara.

-¿Estas demente?- Grito Demian intentando detener los siguientes puños de Arturo.

-Te fui a buscar y no estabas- Gruño mientras Demian ejercía fuerza comenzando a rodar por el piso.

-¿Cómo quieres que no este? ¡Te fuiste huyendo!- Ahora Demian estaba enzima de Arturo y le pego un codazo en la cara.

La discusión con palabras había cesado, porque comenzaron ha ser mas razonables los golpes.

Demian fue empujado nuevamente al piso al Arturo golpearle el estomago con su rodilla.

-¡¿Qué están haciendo?!- grito la exagerada Nea.- Falie, Jeiz ayúdenme-

Se sintieron los pesados bototos correr y pronto las tres observaban como los combos y patadas iban y venían.

-Detenlos, Jeiz- ordeno Falie

-¿Estas loca? Esta entretenido- Respondió sonriendo.

Las tres exclamaron un “uuh” como si sintieran el dolor que sintió Arturo al recibir una patada en la mandíbula.

-Nea, has algo- Falie parecía suplicar.

-No puedo, son de Jeiz, ya sabes los toco muero-

-¿La amenazaste?- Pregunto Falie a Jeiz y esta solo sonrío.

-ya basta, entupidos- Dijo Jeiz parándose al separarlos a ambos. -Nos vamos a Amarie-

Demian y Arturo se miraron preguntándose por que estaban tan apaleados, como si no recordaran que acababan de tener un revoltijo de perros en el suelo.

-Espera blanca sexy. ¿Como se supone que iremos ahí?- pregunto Arturo refiriéndose a Jeiz.

-Será fácil y sin dolor- Dijo ella ayudando a ambos a levantarse del suelo tendiéndoles la mano.

Demian y Arturo se miraron al ver que Nea intento ocultar una risa y Falie le golpeaba el brazo con el codo.

-OK Cuenten hasta cinco- Dijo Jeiz

Arturo miro a Demian como si esperara que el comenzara la cuenta en cambio el sonrío.

-Demian, ¿Nueva oportunidad?- Pregunto Arturo

-Claro- Respondió chocando los puños.

-Hombres, ¿quien los entiende?- pregunto nea a la nada.

Respiraron profundamente y luego Arturo comenzó.

-1…-

-2…-

Jeiz tomo la cabeza de ambos y puso un extraño rostro de meditación.

Demian sintió que pronto todo cambiaria y vería el cambio en sus ojos, ¿Cómo será la experiencia?

-3…-

Todo estaba calmado.

-4…-

Jeiz abrió los ojos de golpe y ambos dieron un sobre salto.

Antes de poder decir “cinco” sintieron como sus cabezas eran fuertemente azotadas la una con la otra y la visión se les nublaba por completo.

“no hay dolor, pero cuando despierten lo abra” se escucho a nea reír.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Capitulo 4

Guardianes de FE

Capitulo 4

“Simensis”

-¡Vamos! ¡Pídele su numero!- dijo Arturo mientras tomaba cinco libros nuevos de la librería “Facilis” el nombre Kate Loir era mas grande en la portada que el propio titulo del libro.

-no, olvídalo- dijo Demian sin sentido de humor

-¡vamos hombre! La chica es suave… sexi… ¡mírala!- Arturo comenzó a apuntar a la chica pelirroja que miraba seriamente la portada del libro “amanecer”

-¿Por qué no lo haces tu?, te ha llamado mas la atención que a mi, a demás los libros de fantasía no pegan conmigo-

Demian no parecía de buen humor, la misión que debía realizar para poder sobrevivir le estaba tomando demasiado tiempo, debía de alguna forma decirle la verdad a Arturo, si el no era sus “simensis” entonces de nada sirve seguir con todo aquello, si el le acompañara seria todo mucho mas fácil de sobrellevar

Se colocaron en la fila de autógrafos de Kate Loir y Arturo parecía una chica adolescente abrazado de sus libros y dando saltitos nerviosos.

-¿Qué le preguntaras? – pregunto Demian para abandonar sus pensamientos.

-no lo se… mmm..... ¿tendrá una hija?-

-¿Qué se yo?-

- le preguntare sobre porque John se quiso volver vampiro si su amada Lucy era lobo, no lo entiendo- dijo Arturo

-Pienza que el “amor imposible” es lo que los alimenta, hoy en día los adolescentes solo leen ese tipo de novelas y luego se preguntan porque son tan depresivos-

-no todos leemos “el mundo feliz de Demian” ¿bien?-

Demian río un poco con el comentario de Arturo pero pronto el silencio los inundo a ambos. Dejaron que simplemente la fila corriera para que pudiera ser su turno.

Falie sabia de el y al parecer demasiado, y ¿Cómo podría ser esto? Solo la había visto unas 3 veces, pero ella realmente supo como convencerlo las simples palabras “Dale a tu vida un sentido” fueron mas que suficientes.

Ya se había artado de fingir ser alguien que no conocía ya era tiempo de vivir su vida y debía encontrar la forma de que Arturo le creyera y no corriera de su lado como un condenado.

La fila por fin los arrojo frente a Kate Loir.

-Hola soy Arturo Fallynes y ¡soy tu mayor fans!- dijo Arturo todo emocionado.

-todos lo son- dijo ella fríamente.

Ella era la encantadora anciana que parecía haber criado sus hijos con el amor y paciencia materno, peor en cuanto te hablaba lamentabas la existencia de sus hijos y comenzabas inconcientemente a imaginarte las tortuosas horas en que los niños estudian, tan estricta como se veía y escribía absurdas historias para adolescentes.

Arturo se concentro en hacerle la pregunta pero Demian seguía cambio de un pensamiento a otro “Ángeles, profetas, caídos, demonios” esto no parecía tener fin y aun así desea que fuera fácil de explicar.

-Siguiente- dijo la anciana

-Señora Kate, mi nombre es Demian, es un placer conocerla- ella pareció perpleja al mirarlo.

-tu… ¡eres exactamente como imagine a mi personaje! John-

-gracias por cumplido-

-Mira, te cuento un secreto, mi libro se ira ala pantalla grande déjame tu numero y yo me encargare de que…-

-no- dijo Demian cortante.

-no seas sin respeto, Demian! ¿No te das cuenta? Actúa, ¡actúa!- dijo Arturo

-bien, como quieras, - la anciana cambio su humor y volvió a colocarse su mascara de “estricta”- ¿bien tienes alguna pregunta?-

-¿usted cree en lo que escribe? Me refiero a si usted tiene algún conocimiento básico de los seres mágicos-

Todos en la librería comenzaron a reír y en esto se les sumo Kate

-eres simpático, Demian, el infantil John de mi historia, pero los seres mágicos jamás van a existir y será mejor que madures.-

-¿¡Que pregunta fue esa!?- Dijo Arturo mientras caminaban por el parque “fuente azul” que estaba frente la librería

-Cállate- exigió Demian y se apoyo en los límites del puente que cruzaba el río, dando le la espalda a los patitos que cruzaban por el agua.

-enserio, estas raro, ¿realmente no me querías ver?, has estado ignorándome- dijo Arturo parándose enfrente del.

-“Darle un sentido a mi vida”-

-¿Qué?-

- ¿Qué piensas sobre eso?-

-bueno déjame meditarlo…- Arturo se apoyo junto a Demian en el limite del puente y comenzó a mirar hacia el horizonte de los edificios, su cabellera negra era movida por el viento y algún pensamiento se ocultaba detrás de sus gafas de sol oscuras, seguramente sus ojos cafés estaban cerrados. Se acomodo los lentes sobre su cabeza y por fin mostró su cara

-Si lo asemejas a tu vida, te cae de guante. Pero si te refieres ami… es diferente-

-¿Por qué?-

-Volví a caer- dijo Arturo y esta vez miro a Demian a los ojos.

-¿te refieres a las drogas?-

-¿Qué dices? No, me refiero al avance de la leucemia, ya no me queda tiempo, y ahora que lo pienso si realmente quiero darle un sentido a mi vida quiero disfrutarlo contigo, ¡ya no mas chicas que nos separen!-

-eso suena… muy gay, ¿estas bien?-

-si, estoy bien- se río Arturo- y eres un asqueroso-

Hubo un momento de silencio, cuando Demian miro el suelo vio como su sombra se alargaba por la puesta de sol “La apuesta de sol de Amarie” se dijo así mismo y se dio cuenta que eso fue el recordatorio, debía actuar rápido especialmente ahora que Arturo le había dicho sobre su enfermedad, los seres mágicos deben tener ya alguna cura para eso y el daría su servicios para su mejoramiento.

-Tu necesitas un sentido- dijo aturo rompiendo el silencio – Has estado por años intentado seguir los pasos de tu madre y… bueno es un tema delicado, ella era profesora de literatura y decidiste estudiar eso, tocas el chelo igual a como ella debió tocarlo y cosas por el estilo, jamás te ha gustado enseñar ni tampoco el chelo, así que tu madre controla tu vida siendo que ella ya no esta aquí-

Demian sintió el Sueve latido de su corazón herido sentimental y físicamente.

-entiende, eso no la hace vivir-

El momento de silencio que siguió fue como si el tiempo si hubiera detenido, la razón de su vida sierre fue ser su madre ya que jamás la conoció deseo de corazón ser como ella para comprenderla pero de apoco se vio mas y mas encarcelado en la mascara que debió colocarse y ahora debía si o si librarse de ello.

Dos chicas Pasaron frente a los dos y Arturo dio un silbido

-Las amo chicas- Arrastro las “S” al final de la frase y esto hizo reír a Demian.

-Amo este parque- comento Arturo –Hermosas chicas por todos lados-

Las chicas respondieron al “saludo” que Demian hizo con su mano y se fueron riendo entre ellas.

-¿Qué piensas hacer?- pregunto Arturo volviendo al tema, parecía como si de momento supiera todo lo que había pasado hace días.

-Artur… somos amigos hace años-

-17 para ser exactos-

-Bien… tu…necesito que me ayudes-

-¡Hasta que hablas! vamos tengo mi hombro cuéntame que pasa-

Demian dio suspiro y largo todo aquello que le había ocurrido desde que tubo su primer día de clases hasta lo que paso en la mañana y Arturo no parecía dar muecas de risa ni nada, lo escuchaba detalladamente todo.

-¡Esto es una mierda!- dijo finalmente Arturo y toda esperanza murió en esa frase.

-Lo sabia no me creerías-

-no, Demian, te creo del alma, me refería a esa chica, Falie, no me inspira confianza y esa Jeiz párese sexi… ¡pero no es el tema!-

-Observa- Dijo Demian abriéndose la camisa hasta la cicatriz

La cara que puso Arturo fue una extraña mueca de asombro.

-¿Guardianes de fe? Estas loco – Dijo casi riéndose

- ¿es prueba suficiente? Jamás me haría algo así-

-estoy de acuerdo, esa marca no es nada normal- dijo y acerco su dedo para tocarla pero Demian lo detuvo.

- se supone que esto… también te concierne a ti –

-¿crees que soy tu?.... lo que te dijo el hada-

-simensis, si – Saco de su bolsillo el anillo y se lo entrego a Arturo.- estoy seguro de ello-

Arturo miro el anillo que estaba en su palma, de la manera mas filosófica que se podía ver.

El chico extrovertido de siempre no estaba ahí.

-Demian, estoy enfermo, muriendo…- intento excusarse.

-tengo la sensación de que te ayudaran, estoy seguro-

-pero ¿y si no? Solos seré un estorbo –

Los ojos de Arturo se llenaron de lagrimas, nunca hablaba de su enfermedad y cuando lo hacia siempre había sido en su presencia, el lloraba por su cruel destino aun que persona que le conociera siempre diría que el es el optimista del año.

- y ¿yo?- Pregunto Demian y Arturo dio una sonrisa ladeada.

- Necesito pensarlo- dijo Arturo- yo… -

No dijo más y decidió irse.

Con el corazón el la mano Demian lo vio retirarse como la ultima vez que se separaron.

Salio corriendo con la sensación de que Demian jamás apartaría la mirada de su paso, eso le hería.

Cruzo el parque hasta la otra venida agotándose de no haber respirado correctamente al ritmo cardiaco, tubo que detenerse, y al exhalar el aire que hería su garganta, pensó en aquellos años donde al mirar hacia atrás vería en el mismo estado a Demian, siempre siguiéndole en silencio, mostrando su presencia mientras el se enfadaba de todo.

No miro hacia atrás, sabia que el no le había seguido, ambos estaban alejados y todo había sido su culpa.

Anne fue la mujer de su vida y jamás pensó que ella arruinaría gran parte de ella hasta que Demian le entro en razón de cuantas veces le había engañado.

Era una perra y gracias a ella aquellas costumbres que tenían de niños habían muerto.

“la amistad no se recupera” pensó para sus adentro.

-¿Eso piensas?- se escucho una suave voz.

De un sobresalto comenzó a buscar a quien le hablaba sin ver mas que personas haciendo lo Sullo, una madre paseando el coche de su bebe, un padre enseñando a su hijo a jugar futbol, etc.

-Crees que el no te perdonaría, pero entonces ¿para que vino?- continuo la voz.

-¿¡Quien eres!?- grito Arturo sin importar que pensaran las personas cerca del

- ponte el anillo y podrás verme-

-¿Crees que esto es el señor del anillo o algo por el estilo?-

La voz río.

-Ponte el anillo idiota o las personas pensaran que estas loco-

Arturo dudo, ya se sentía totalmente loco.

Miro el anillo que sostenía fuertemente en su palma apretada.

Lo ajusto en su dedo corazón y este callo a la perfección.

Su visión no cambio en nada, ecepto por la chica que tenia frente a el.

-hola- dijo la chica acomodando su cabello detrás de su oído.

Ella era increíblemente pálida y hermosa, “igual a el” pensó con orgullo.

-¿hola? – pregunto Arturo extrañado.

-Ahorrare los detalles, se lo que paso allá y se lo que me va a pasar si tu no le crees al rubio-

-se llama Demian-

- lo se, yo lo reclute-

-¿Quién eres, que es esto?-

-muchas preguntas, no vengo a responderlas, ya la se todas, esto se volvió una costumbre-

-¿Tú eres….?-

La chica comenzó a caminar devuelta al puente

-Mi nombre es Jeiz, tu nombre es Arturo, eres un lobo-

-soy humano- exclamo con enfado.

-mira tu anillo-

Arturo lo miro, las letras grabadas en fuego centellaron “Lobo”

-Ahora eres parte de los “Guardianes de Fe”, bienvenido y pronto tendrás tu primera transformación-

-¡¿Qué?! Espera, ¡esto fue sin mi consentimiento!-

Ella se detuvo en seco, y sus ojos encontraron los de Arturo.

La extrañeza de sus ojos lo cautivo, sintió como su estomago parecía un nido de mariposas y estas le traicionaban provocándole mas miedo del que ya tenia.

Esa mirada venia con una orden “obedecer”, no por que puede que haya estado hipnotizado o algo así, si no que esos ojos eran demasiado reveladores y ella estaba perdiendo la paciencia.

- ¿No quieres recuperar la amistad de Demian?-

-si- respondió con firmeza.

-¿Quieres dejar de pensar que algún día despertaras y tendrás que usar la ayuda de un ventilador para respirar?-

La segunda pregunta fue hiriente, o como el le diría “dio en el clavo, un doloroso clavo mal puesto”, no se permitió una respuesta.

-Podemos hacer algo, piensa que esto te favorece demasiado, te evitas demasiados problemas y, te ofrezco una nueva vida, donde tus errores serán parte de tus victorias-

Ella extendió su mano.

-¿Porque me ayudas?- pregunto con ironía.

-a ti no te ayudo, ayudo a Demian, agradece que es un cobarde al no seguirte, patearte el culo y convencerte de que seas su simensis-

-¿Que tengo que hacer?-

-¿Sobre tu enfermedad?-

-no, para ayudar a Demian-

Jeiz hizo una cara de repulsión.

-¿Te ofrezco curar tu enfermedad y preguntas por Demian?-

“Lo pillo” se dijo así mismo, esto era una oportunidad de recuperar a Demian de tener una nueva vida y buscar y buscar chicas.

Su Egocentrismo creció rápidamente al darse cuenta que no era del todo malo.

-Jeiz- Río mientras caminaba hacia ella y tocaba su hombro

-Amargada, no entiendes de esto, acepto todo lo que me propusiste, mi amada amiga, ahora tengo que patearle el culo a alguien que se lo merece-

Con un guiño en el ojo se fue corriendo dejando a Jeiz, que a la distancia vio como sonreía y se cruzaba de brazos.




lunes, 30 de enero de 2012

Guardianes de Fe


INDICE


Capitulo 1 : "Primer día"


Capitulo 3: "Guardianes de Fe"

Capitulo 4: "Simensis"

Capitulo 5: "¡Vamos a Amarie!


Capitulo 7: "Días contados"

Capitulo 8: "Aprendiendo" 


Capitulo 9: "Dunea" [¡Nuevo!]

jueves, 19 de enero de 2012

“Guardianes de Fe”

Guardianes de FE

Capitulo 3

“Guardianes de Fe”

Hace un día atrás no sabia que le había ocurrido, había tenido tanto miedo que se desmayo y despertó en su casa. Quiso creer que era todo un simple sueño pero la herida que estaba en su pecho estaba cubierta y sanando lo que le mato la ilusión de seguir su vida normalmente.

La casa estaba vacía, el, un libro y la pizza helada eran su compañía como siempre lo fue y pretendía que siguiera a si a pesar de haber echo un gran show de lagrimas y gritos de miedo hace un día antes.

Ahora estaba tranquilo, decidió que debía tomarlo con calma, estaba vivo y no iba a detenerse a buscar la razón del porque.

El techo parecía hacerle compañía, mientras estaba estirado sobre el suelo alfombrado del living, y un libro acomodado en la última pagina sobre su pecho, no se había peinado en los últimos días, las vendas que le habrían puesto estaban con la sangre seca y la herida en su corazón era de la forma mas rara que había visto y se quedaría hay por toda la eternidad. Esta tenia forma de gema, y el centro decía “guardianes de Fe” en letras pequeñas, no le interesaba mirarla por mucho tiempo, no quería recordar ese momento.

“guardianes de fe” dijo en un suspiro y se levanto sentándose en la alfombra con sus piernas cruzadas, tomo un trozo de pizza de la caja que estaba apoyada en su mesita de centro y dejo el libro de lado, no le importo perder la página, sabía exactamente bien el final.

Estaba apunto de decidir levantarse por café cuando el teléfono suena a su lado, tomo otro trozo de pizza y se llevo el teléfono al oído.

-¿Hola?- pregunto intentando mostrar ánimos, podría ser Joe, su madre.

- ¡Demian! ¡Años sin oírte viejo!- el grito del otro lado obligo a Demian a alejarse el auricular por unos segundos

-OH, Arturo ¿no era que no me querías ver en la vida?, estoy bastante ocupado dando me las mías y destruyendo matrimonios- dijo Demian irónicamente llevándose el trozo de pizza ala boca

-¡Eso esta en el pasado! Mira niño, la vida sigue…- dijo Arturo

- es raro oír decirte eso ahora-

-Demi, Demi, escúchame mi ex esposa era una Zorra, tenias razón…-

Un largo silencio en el teléfono hizo que Demian acabara su pizza.

La felicidad le comía el corazón, lo que le aseguro que su corazón aun funcionaba y que aun seguía total y plenamente vivo.

Arturo fue Su mejor amigo desde que tenia conciencia, el tipo se enamoro de la chica menos indicada y dudo de la fidelidad de su amigo.

Demian siempre fue fiel a su chico pero Arturo decidió creer a su esposa, jamás hizo nada de lo que ella decía, Ella lo acosaba, y el intententaba en lo más sobre natural no poder estar sola con ella pero el hombre es débil y ella era astuta.

-Dudo que me llamaras para ponerte a llorar- Dijo Demian y esta vez prefirió ponerse de pie.

- Quero recuperar nuestra amistad y adivina donde te llevare- dijo Arturo mas emocionado.

- ¿A una cena romántica esta noche?, no se que ponerme- pegunto Demian sarcásticamente y detrás del teléfono se escucho la exagerada risa de Arturo.

- algo así, pero digamos que será un trío-

-OH, escucho- Dijo Demian con una sonrisa.

Pero lo interrumpió un ruido proveniente desde su patio delantero, se apresuro a mirar por la ventana.

-¿recuerdas a Kate loir?- Pregunto Arturo.

-Claro, la escritora de tus libros favoritos-

-Va ha estar en la librería “Facilis”, hará una entrevista y dará autógrafos, di que quieres ir –

-Claro, nos encontramos ahí- Dijo Demian y en ese instante en el patio Falie estaba caminando hacia su puerta.

El miedo se volvió a apoderar de Demian y comenzó a retroceder sin despegar su vista de la puerta ni dejar el teléfono de lado. Inconscientemente choco con la mesa de la pequeña entrada y empujo un florero, rompiéndose en mil pegasos al tocar el suelo.

-¿Qué fue eso?, ¿estas bien? – Pregunto Arturo y Demian se congelaba al ver que la puerta de su entrada se abría lentamente, chillando como un cerdo herido. Se sintió identificado con el animal que cruzaba por su mente, el terror lo invadió como aquella vez que creyó morir.

-nos vemos alas 2 P.m. – dijo con tono seguro para que Arturo no se enterase de

Nada.

- así me gusta, nos vemos-

El sonido de corte alerto a Demian, dándose cuenta que era su única salida a lo que presentía.

La puerta finalmente se abrió y cerro dejando entrar a Falie, quien vestía una jardinera rosada con una polera verde, colores que la mostraban tan inocente como paresia ser.

-¡¿Qué haces aquí?!- pregunto Demian recogiendo un trozo de vidrio del florero roto para intentar protegerse.

-Jeiz me ha pedido que le diera un mensaje y cuidara de usted- Dijo con su suave voz, que era muy tranquilizante, aun que Demian un estaba alerta. Dio un paso hacia atrás.

Falie fijo sus celestes ojos al arma que poseía Demian

-Disculpe pero no puedo verle en este estado, cálmese o me veré obligada ha forzarlo-

Amenazo ella aun con su tierna voz.

Al ver que Demian no pretendía soltar el trozo de vidrio ella se acerco y soplo delicadamente sobre los labios de Demian y este sintió como su fuerza y su miedo se esfumaban, dejándolo adormilado.

Sin fuerzas soltó el vidrio e intento apoyarse en la pared al perder el equilibrio pero Falie lo sostuvo con gran fuerza sobrenatural, increíblemente ella lo abrazo por su cintura y lo sentó en su sofá, como si estuviera jugando con muñecas.

-no tenga miedo, señor Demian- dijo ella con su voz calma –veré su herida, ¿le párese bien?-

Demian ya no sentía el temor de antes, pero si una gran preocupación y asintiendo con su cabeza le dio el permiso.

-Lamento lo que ha tenido que pasar, Jeiz no es muy buena en el aspecto de “reclutar huérfanos”- dijo ella mientras quitaba cuidadosamente la polera de algodón y quitaba las vendas azules.

-¿Qué fue lo que me paso?- pregunto somnoliento

-Usted es un milagro Demian, un ser escogido por Dios como regalo para nuestro cometido-

Una extraña sensación de ateismo invadió su mente – ¿Dios dices?, ¿crees en esas cosas?-

Falie se detuvo en su tarea de enfermera y miro seriamente a Demian.

-estupidez humana, se creen superiores y no son nada, aun no entiendo porque Dios insiste en rescatarlos-

Un fuerte dolor le punzo la herida y vio como Falie extendía un polvo azul.

-lo siento, esto en verdad duele-

-¿Que se supone que eres?- pregunto Demian

-Soy un hada-

Demian río entre el dolor -pensaba que las hadas eran mas pequeñas-

-soy parte de la realeza, las hadas pequeñas son nuestros soltados-

Ella parecía seria al comentar, pero para Demian era absurdo, a pesar de ya haber probado las capacidades sobre humanas de ella.

- ¿por que existes? ¿Por qué soy un milagro?- pregunto Demian un poco mas serio.

-¿Conoce la guerra cósmica?, la del Reino de Dios y la de Lucifer-

Demian no respondió.

- los Ángeles caídos con lucifer, los fieles junto a Dios. Los dos bandos estaban cansados del dolor que sufrían al combatirse entre viejos hermanos y cometieron un error grave-

-¿Cuál?- pregunto Demian tomando más atención

-Se unieron para crear un nuevo Bando “los Aliados” con el objetivo de acabar con “el juego” como le llamaban, pero no fue un plan perfecto-

Falie saco de su bolso nuevas vendas y comenzó a empolvarlas con el polvillo azul.

-nada que provenga de la boca de Dios es perfecto-

-No se si estoy de acuerdo en eso-

Falie sonrío –Pronto lo estarás- Comenzó a acomodar las vendas sobre la herida de Demian.

-Como creyeron que su fuerza era insuficiente se creyeron Dioses y comenzaron a crear nuevas criaturas, criaturas que supuestamente lucharan a su lado para eliminar a Dios y lucifer. Las razas lucharon juntas hasta que se vieron apretados en generación, todos nos podemos reproducir pero con condiciones de “leyes naturales”, bueno, nación una generación, 10 chicos, que decidieron realmente acabar con esto, un vampiro, un lobo, un duende, un hada y un elfo, todos con sus respectivas esposas e hijos. De la descendencia nacimos nosotras, Nea, Jeiz y yo.-

Falie había terminado su vendado y de inmediatamente Demian se sentó apoyando sus codos en las rodillas, tomo su cabeza entre sus manos.

-¿los guardianes de fe?- Pregunto y con real seriedad miro a Falie.

Ella sonrío- nuestra guerra no es con los Ángeles, es con las armas de estos, Lucifer tiene a los “Demonios” y Dios a los “Profetas”, con ellos es nuestra batalla, contra los Ángeles no tenemos opción mas que arañarlos y morir o definitivamente morir-

-¿y ustedes están con los aliados no? –

-no, los aliados aun existen, pero habitan en la oscuridad como cobardes esperando que uno de los bandos este mas débil para unirse al ganador. No somos como ellos nosotros ayudamos a Dios con los profetas, ya que ellos no pueden mancharse las manos por la pureza que tienen.-

-¿y como luchan?-

-Los Demonios comen las almas humanas y así pueden manipular los cuerpos, se visten de humanos, el profeta solo puede entrar en un humano si este es un “elegido” y su misión es tranquilizar las almas de los humanos abatidos para ser inmunes a los demonios. Nosotros… bueno hacemos el trabajo sucio de los profetas, matamos demonios para librar su camino-

-¿Pero tu naciste en esto?, si tu quieres…no podrías estar ahí-

-Solo queremos que dios nos de un lugar en el cielo, tener una esperanza después de haber nacido entre los mas repudiados- Sus ojos celestes parecían inundarse en sus lagrimas pero aun que Demian lo esperaba, no callo ninguna.

-¿Me crees, Demian? – pregunto ella y sus potentes ojos azules se fijaron en el alma de Demian.

Quería decirle que “si”, que le creía con todo el corazón para que el perfecto rostro de ella no fuera empapado en lagrimas, aunque todo fuera una mentira.

-¿que tengo que ver en esto?- pregunto.

-Los huérfanos somos adoptados por… Silenne, ella es la reina de mi mundo y nosotros luchamos por defenderla a ella y a “Amarie”, no puedo darte mas información, eso es trabajo de Jeiz-

El nombre le revolvió el estomago y Falie se levanto del sofá.

-como todo huérfano tu debes tener un “simensis” es un alma gemela, tu hermano de lucha, tu mejor amigo o como querrás llamarle- Comenzó a buscar en sus bolsillos y del lado izquierdo saco su puño apretado

-toma- Ella estiro su mano y dejo caer dos anillos en las manos de Demian – no estas recuperado del todo, si quieres seguir viviendo será mejor que busques a tu simensis antes de este atardecer, veras un atardecer alas 3 de la tarde, no te preocupes es solo el atardecer de Amarie, el atardecer al que me refiero es al humano. Cuando creas haberlo encontrado le darás el anillo y tu te pondrás el tullo, los dos mostraran de donde provienen- Falie comenzó a caminar hacia la puerta.

-Espera, y ¿si el tiene preguntas? ¡Necesito mas pruebas!-

-El entenderá, el te entiende son un alma, por favor, ayúdanos y dale a tu vida un sentido-

-Espera, ¿que sabes de mi?- pregunto Demian.

El cuerpo de Falie comenzó a Desvanecerse, transformándose en cenizas

-Se mucho de ti Demian, y las hadas no mentimos-

El cuerpo de Falie se esfumo en el aire.